De nuevo ha vuelto, pero está rabiosamente mohína: llamemos a la farmacia, urjamos los brebajes y alfileres. En volteretas tramemos la huída del pez en su estante de adorno. Aerobias eternas nos han cosido los sueños al piso. Reos y genes circulan en nuestro tálamo, yo vivía en el estómago de los retratos, y en la víspera de las esquinas, me vestían con el cuerpo de una mujer canguro que tostaba su frente en la desidia. Era murciélago anémico, sin capa. Es notorio cuando vuelves y las muñecas crepitan, sueltan sus gritos de péndulo, de antaño. Ambas, locura y helio, talamos árboles, y reforestamos lágrimas. Se hace tarde en las palabras, las estaciones se dejan meter manijas; pero nosotras vamos por el orbe masticando las horas y cada vez hay menos niñas que violar, todas van creciendo y se vuelven ninfómanas.
lunes, febrero 09, 2009
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2 alas:
Me encanta esta expresión: "pero nosotras vamos por el orbe masticando las horas y cada vez hay menos niñas que violar"
Fluye, questa donna!
A
OLá Dina,
lendo-te aqui. que escrita forte, densa, uma passionalidade que instiga. Parabéns a ti! és uma grande escritora.
abraço terno.
daufen bach.
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